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Mostrando entradas de marzo, 2013

La final más larga del mundo

por Javier Debarnot
Los había ido despachando uno a uno. El problema para los periodistas fue cuando calificaron al primero de sus partidos como “paliza”. ¿Y después qué? ¿Qué adjetivos ponerle a las sucesivas, arrolladoras y casi idénticas victorias de Michael Dowenson? Conviviendo en las tierras de Hollywood, algunos críticos que en realidad eran directores de cine frustrados, sugirieron en un arresto de genialidad notable los títulos de “Paliza II”, “Paliza III”, “Paliza IV, el regreso” y así sucesivamente para los triunfos del fantástico tenista norteamericano.

Por el otro lado venía el ruso Boris Stacanov, antes del torneo una incipiente promesa, y con el correr de los partidos y más que nada con su incansable trajinar en la cancha se había transformado en la sensación del momento. Hablando de un tenista potente en lo previo, nos encontrábamos ante un verdadero prepotente, un profesional cuyo ímpetu siempre lo llevaba a insultar a los jueces de silla, de línea y de la Nación, sobr…

En prisión, nada es lo que parece

por Javier Debarnot

     Ocho años pasó José en el Instituto Correccional de Menores de Sevilla y, después de allí, aterrizó casi sin escalas en la Penitenciaría Provincial de Málaga. Cuatro años más tarde le tocaría el Penal número 7 de Gibraltar donde completó siete temporadas tras los muros. Pero nada de eso parecía ser suficiente para José. Nada le hacía torcer el rumbo o más bien modificar drásticamente los escenarios en los que había decidido seguir protagonizando sus días. Quizás por aquellos antecedentes que le daban forma a ese nutrido curriculum, nadie se lo pensó dos veces, ni siquiera una y media, cuando llegó el momento crucial. Hubo otros seis individuos como José intentando quedarse con ese botín aquella tarde de abril. Pero el señalado había sido él. Un funcionario público lo había sometido a un exhaustivo interrogatorio y las respuestas de José disiparon todas las dudas, motivando que el resto de los involucrados fuera desechado y se marchara a casa. José Miguel Carranza…