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Mostrando entradas de junio, 2014

Sube y baja en Diagonal

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por Javier Debarnot


Me subí en Diagonal y todo parecía ir como siempre. Un viaje en Metro desde el centro hasta Collblanc, en un horario apacible y con una temperatura apacible: las cuatro y veinte de un jueves otoñal, horario y día en que los vagones suelen ir medianamente llenos, o medianamente vacíos según se lo mire.

Todavía repasando la última charla que había tenido con un amigo, me sorprendí cuando el Metro se detuvo en la primera estación después de mi ingreso al mismo: Diagonal. ¿Diagonal? Expulsé la palabra con gran sorpresa por mi boca. Por un segundo estaba convencido de que ya habíamos avanzado, pero no me quedó otra que suponer que nunca nos habíamos puesto en movimiento hasta ese momento, y que yo me había hundido en una distracción de esas que te detienen o aceleran en el tiempo.
Pero cuando llegamos a una nueva estación fue el “no va más”. Otra vez Diagonal. Me preocupé en serio y miré a mi alrededor en busca de cómplices. Temí no hallarlos pero por suerte me equivoqué: …

Un mes con la idea FIFA

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por Javier Debarnot


Pocos minutos después del 4 a 0 que nos metió Alemania, le dije en un balcón a Augusto que quería quedar en estado vegetativo por cuatro años y despertarme unos días antes de Brasil 2014. Si ese sinsentido se hubiera materializado –agradezco a Dios que no fue así-, ahora mismo estaría abriendo los ojos después de ese paréntesis de cuarenta y siete meses. Llegó el momento: en una semana y pico la selección Argentina volverá a convidarnos de ese sueño que hace más de veinte años acaba siempre en pesadilla.
Volviendo a esa amarga tarde veraniega en donde los alemanes nos habían dado esa histórica sandunga para echarnos de Sudáfrica, yo sólo deseaba –aparte de la ridiculez de caer en un largo coma- que España quedara afuera lo antes posible. De pura envidia, nomás. De no querer saber nada con la alegría ajena, que no te la refrieguen por la cara, porque viviendo en Barcelona yo estaba en el lugar indicado en el momento justo, y ya saben cómo terminó aquella historia… con…