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Mostrando entradas de 2018

Un infarto en el entretiempo

por Javier Debarnot
Dice la actual esperanza de vida al nacer que, si no ocurre nada raro, se pueden vivir como mínimo 80 años. Podemos concluir que son dos tiempos de 40 años y pico. El 6 de junio de 2017, meses después de soplar las 41 velas, yo estaba en el descanso, digamos en el vestuario, preparándome para salir a jugar la segunda parte de mi vida.
Entonces, el Barba me frenó en las escaleras del túnel y me dijo:
-No, Javi, descansá tranquilo que el segundo tiempo no lo jugás.
De repente, y cuando uno piensa que lo tiene todo controlado, pasa algo que te deja acostado mirando al techo. A los tres segundos se te empieza a nublar todo y "clac", se te apaga un rato la vida. Lo que algunos pueden definir como metáfora de aprendizaje, para mí fue una embolia pulmonar.
Eso lo iba a saber varias horas después, lo de mi diagnóstico. La embolia pulmonar, una absurda desconocida para mí, era siendo más específicos un trombo-embolismo pulmonar, y siendo más dramáticos, un infarto de p…

¿De qué planeta viniste, paracaidista cósmico?

por Javier Debarnot
A mí me encantaría saltar en paracaídas. Algún día lo haré, en lo posible antes de morir. Pero hoy me atrevo a confesar otra cosa: no soporto a los paracaidistas que caen del cielo cada 4 años. Tengo fobia a los paracaidistas del Mundial.
Si durante tres años y diez meses te parece que el fútbol son "veintidós millonarios corriendo detrás de una pelota" -y de tu boca sale la gracia de preguntarte por qué no se compran una para cada uno, ya que son millonarios- pero hoy estás opinando sobre la lesión de Romero, quiero que lo sepas: estás entre los paracaidistas del Mundial que me gustaría que volaran por los aires.
No tolero esa invasión de decenas, cientos y miles de paracaidistas que empiezan a aterrizar cuando asoma la lista de los convocados o salen al aire las primeras publicidades conmemorativas. Y sobre esto último quiero comentar, con mucha rabia, que es muy habitual que estos anuncios estén creados para los paracaidistas. No todos, pero una parte imp…